Otra mañana más que me despierta el maldito teléfono… y al otro lado no contesta nadie, nadie dice nada,… no se oye ni una maldita respiración. Me pone de mal humor, ya son tres días seguidos… me obliga a hablar solo, odio hablar solo…y cuando hablo solo, me acuerdo de que Irene no está para escucharme, y pienso en hacer el amor con ella, en lo que nos ha gustado durante 40 años hacer el amor… cada jueves.. solo cada jueves…cuando su marido desaparecía misteriosamente. Durante los primeros años de nuestra relación nos preguntábamos donde iría su marido, le llamábamos entre nosotros el “doctor Pepito”, y nos hacía mucha gracia. Poco a poco nos dejó de importar y pasábamos los jueves sin acordarnos de que los dos teníamos otra familia, otra vida… Y así pasaron 40 años, 40 años de pensiones, de hoteluchos baratos, de llegar cada uno por su lado, 40 años de pasión, 40 años de felicidad…. No se que año es ahora, no se que dia es cuando suena el teléfono, no se porque suena el teléfono, no se si Irene está viva o muerta, no se porque sigo aquí cada mañana y porque me sigo despertando en este hospital abandonado… no se que pasó, Solo se que el Doctor Pepito nos encontró y nos disparó.
By @zenalmor
























Un día jugando con uno de los conejos se metió por un agujero que había en la pared y se abrió,como por un resorte mágico una puerta. Esa puerta daba entrada a una especie de jardín lleno de tumbas y encima de cada una de ellas, una estatua de un ángel la protegía. Los ángeles eran terroríficos y si cerraba los ojos daba la sensación de que avanzaban hacia mí, de que se movían. Cada pestañeo un paso, un avance de terror, un paso hacia atrás mío.































































































