Peaton_pulse
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Otra mañana más que me despierta el maldito teléfono… y al otro lado no contesta nadie, nadie dice nada,… no se oye ni una maldita respiración. Me pone de mal humor, ya son tres días seguidos… me obliga a hablar solo, odio hablar solo…y cuando hablo solo, me acuerdo de que Irene no está para escucharme, y pienso en hacer el amor con ella, en lo que nos ha gustado durante 40 años hacer el amor… cada jueves.. solo cada jueves…cuando su marido desaparecía misteriosamente. Durante los primeros años de nuestra relación nos preguntábamos donde iría su marido, le llamábamos entre nosotros el “doctor Pepito”, y nos hacía mucha gracia. Poco a poco nos dejó de importar y pasábamos los jueves sin acordarnos de que los dos teníamos otra familia, otra vida… Y así pasaron 40 años, 40 años de pensiones, de hoteluchos baratos, de llegar cada uno por su lado, 40 años de pasión, 40 años de felicidad…. No se que año es ahora, no se que dia es cuando suena el teléfono, no se porque suena el teléfono, no se si Irene está viva o muerta, no se porque sigo aquí cada mañana y porque me sigo despertando en este hospital abandonado… no se que pasó, Solo se que el Doctor Pepito nos encontró y nos disparó.
By @zenalmor
Entre los pianistas alemanes, siempre que un compositor tarda mucho tiempo finalizar una partitura, se cuenta una leyenda.
Se dice que cuando Beethoven estaba finalizando «Claro de Luna» harto de repetir y repetir y que no le acabará de gustar, decidió una noche salir a dar un paseo por Bonn. En Bonn era invierno y cuando llevaba una media hora caminando comenzó a nevar, primero de forma suave pero poco a poco nevaba con intensidad, tanto que le impedía ver a más de un metro de distancia. Beethoven se dio cuenta que no iba abrigado para la ocasión y decidió resguardarse en una calle cerrada y oscura. Vio una ventana abierta y entró por ella, no se veía nada… pero al menos no nevaba…Se oía una melodía en un piano… le sonaba la melodía pero no era capaz de reconocerla. Se levantó de un brinco… Era su Claro de Luna… finalizada… y con el final que le gustaba… Siguió el sonido hasta una puerta, la echo abajo y se encontró con una niña ciega que tocaba su melodía en un viejo piano… Le preguntó que como conocía esa música… la niña no le contesto.
Enfadado Beethoven fue en busca de un policía, y al regresar… la niña no estaba… solo quedaba el piano… con su final de Claro de Luna.
By @zenalmor
Hace años, antes de venir con mi familia a vivir a Madrid, vivíamos en un pequeño pueblo donde todo el mundo se conocía. Durante mi primer año de escuela, salía de casa hacia el colegio y siempre había una anciana sentada en la escalinata de enfrente de casa… como buena niña que era, la saludaba y ella siempre me hacia un gesto con la mano. Nunca les pregunté a mis padres quien era o porque siempre estaba sentada en la escalinata, aunque hiciera frío… creo que nunca volví a acordarme de ella… hasta que después de muchos años, volví a la antigua casa de mi familia… y la ví reflejada en el cristal de una ventana… Entonces la recordé y cogí el móvil y llamé a mi madre, para preguntarla por ella.
– ¿mamá, te acuerdas de la anciana que vivía enfrente de nosotros cuando vivíamos aquí?
– ¿Enfrente de nosotros?
– Si, la señora que siempre estaba sentada en la escalinata de su casa
– Pero hija, si esa casa estaba abandonada…desde antes que tu nacieras y nunca ha vivido nadie allí!!
By @Zenalmor
Hasta que cumplí 10 años pasaba los veranos en casa de mis abuelos en el pueblo, allí ellos tenían un corral que era mi lugar favorito del mundo, criaban conejos, gallinas, tenían dos burros y a veces había cerditos.. era el mejor sitio para una niña.
Un día jugando con uno de los conejos se metió por un agujero que había en la pared y se abrió,como por un resorte mágico una puerta. Esa puerta daba entrada a una especie de jardín lleno de tumbas y encima de cada una de ellas, una estatua de un ángel la protegía. Los ángeles eran terroríficos y si cerraba los ojos daba la sensación de que avanzaban hacia mí, de que se movían. Cada pestañeo un paso, un avance de terror, un paso hacia atrás mío.
La pista y accesos que unen Buendia y las esculturas son lo que se conoce oficial mente como Ruta de las Caras siendo la zona de las esculturas conocida como las Caras de Buendia por encontrarse en este municipio.
Las Caras de Buendia por definición, es un paraje formado por pinares y rocas areniscas del Pantano de Buendia en el que se encuentran esculpidas unas 18 esculturas y bajo relieves de 1 a 8 metros de altura por varios autores, teniendo este un recorrido turístico acondicionado para su visita, estas esculturas rompen la frontera de los museos y zonas urbanas para ensalzar y engrandecer la relación escultura y naturaleza a partir de la reflexión espiritual ya que estas tienen un carácter místico – religioso entrando en el contexto natural como esculturas frontales, hieráticas, estáticas y alegóricas totalmente integradas en la roca arenisca, tipica del Egipto Faraonico.






























