Cuenta la leyenda que un día un pastor condujo el ganado hasta el monte y por la mañana aparecieron todos muertos: las ovejas y su guía. Fallecieron en la misma finca en la que vivían, en El Alamín. El pánico se extendió por el poblado y sus habitantes huyeron. En los foros de Internet esta historia del abandono del municipio serrano, que se produjo hace más de diez años, se ha esparcido como la pólvora. El lugar se ha hecho famoso como pueblo fantasma y aficionados a los fenómenos paranormales van cada fin de semana para grabar psicofonías y recorrer sus tres calles de tierra, el convento, la iglesia, la escuela, el bar y las 40 casas que siguen en pie.
Los habitantes de Villa del Prado (6.182 habitantes) están hartos de la situación. El Alamín es parte de su término municipal y muchos de los que hoy viven en Villa del Prado vivieron en su día en el poblado de 40 casas, trabajando las tierras del marqués de Comillas. «Ahí no hay fantasmas, lo garantizo», afirma Rafa Cuéllar, de 37 años, uno de los últimos en abandonar el núcleo de casas. Su familia y las demás se fueron cuando el marqués bajó el ritmo de cultivo de la finca, que se dedicaba sobre todo al tabaco y al algodón. El marqués construyó el poblado en 1957 precisamente para que sus trabajadores no tuvieran que desplazarse. Hace ocho años dividió su parcela en tres y las vendió. Las 40 casas pertenecen hoy a una empresa que se llama Residencial Rural El Alamín. Un colchón tirado en el suelo con una pintada que dice «moriréis» es lo primero que se encuentra quien visita el poblado. Se dice que el espíritu de un sacerdote pulula por la antigua parroquia y que se aparece en las fotografías. También se dice que los teléfonos móviles pierden la cobertura en el pueblo. Historias de miedo, todas falsas.
Los habitantes se fueron cuando bajó el ritmo del cultivo en la finca
Lo más que le puede pasar a alguien en El Alamín es llevarse un susto cuando las ventanas baten, cuando la hierba silva con el viento o cuando la verja medio rota de la entrada resuena al golpear con la piedra que la sujeta. Eso o toparse con uno de los 20 hombres disfrazados de militares, con pistolas de aire comprimido. Son jugadores de air soft, un entretenimiento que consiste en simular una guerra, que utiliza las instalaciones para sus partidas. «Nunca nos hemos encontrado ningún fuego fatuo», bromea uno de los jugadores.
«Los nuevos dueños han tenido que reponer la verja ni se sabe cuántas veces. La rompen para entrar», asegura Miguel Ángel Sampayo, concejal de Planeamiento, Urbanismo, Obras Públicas, Comercio, Régimen Orgánico y Medio Ambiente de Villa del Prado. «Se han llevado hasta la campana de la iglesia, de hierro forjado», añade. Él no vivió en El Alamín, pero conoce a familias que sí lo hicieron. Como la de Rafa Cuéllar, que fue bautizado en la iglesia, compartió clase con 15 niños más en la escuela del poblado hasta quinto de EGB y disfrutó de las romerías, procesiones y fiestas varias que se celebraban. «Me hubiera gustado casarme ahí», asegura el hombre, sentado en el Ayuntamiento de Villa del Prado.
Su padre, Dionisio, fue chófer del marqués de Comillas. Luego se dedicó a cuidar del ganado bravo. «Sólo pagábamos la luz», recuerda Cuéllar. Las casas pertenecían al marqués, y cuando los trabajadores se jubilaban la dejaban, con el mobiliario incluido, que hoy está destrozado. En los buenos tiempos, más de 150 personas vivieron en El Alamín. «Era un lugar precioso y hacíamos lo que queríamos, como sacar la mesa en mitad de la calle», cuenta. Cuéllar abandonó el pueblo a los 26 años. Su familia fue de las últimas en irse. Se mudaron a un piso en Villa del Prado.
El hombre tiene todavía en mente a las monjas del convento, las noches de Navidad hasta las tantas de la madrugada en el bar, que todavía guarda las cajas llenas de cascos de bebidas, y las veces que el marqués acudía al poblado para asistir a misa. Hace años que no visita el poblado. «Me da mucha pena cómo está», dice, en alusión a los destrozos y a la vandalización que sufre. Su madre tampoco lo visita ya por el mismo motivo. Su padre falleció.
El plan de los nuevos propietarios es arreglar las casas y ponerlas a la venta, según explicó uno de los miembros de Residencial Rural El Alamín. «Por ahora, como andan las cosas, no lo vamos a poder hacer», argumentó. Como siempre, la crisis. El día que lo hagan, Rafa Cuéllar será el primero en comprársela y los espiritistas se quedarán sin pasatiempos.
Fuente de la información: El País.

Estos dos edificios están ubicados en la sierra de Madrid. Siempre que pasaba por allí veía uno de ellos y me llamaba mucho la atención la majestuosidad de la entrada que es lo único que se ve a simple vista. El que se ve desde la carretera debe de llevar sin habitar décadas a la vista del deterioro estructural. Con el acceso a la segunda planta por escalera completamente desplomado amenaza completo derrumbe. A pesar del estado lamentable presenta la elegancia de las construcciones de principio del siglo XX. La marquesina de la entrada dispone de unos soportes metálicos a modos de mini columnas realmente interesantes.
El segundo edificio está separado del primero y podría ser la casa de los guardeses ya que ambos comparten la zona de los jardines. Parece que ha sido habitado hasta hace pocos años.
Lo curioso del segundo edifico que se ha usado para algún tipo de iglesia o secta.
Así se ve la entrada desde la carretera a “Villatres”.
La parte de atras del primer edificio.
La Puerta de servicio que daba acceso al Gran jardín y a la segunda construcción.
Acceso al segundo edificio que funcionó como “iglesia de San Rafael”.
Plataforma elevada se sería posiblemente un cenador.
Preciosa fuente en el jardín.
Estado lamentable de las escaleras de acceso a la segunda planta.
El hospital de la Tablada esta en Navacerrada en la Sierra norte de Madrid. A Mediados del siglo XX se construyeron en España muchos sanatorios para el tratamiento de Tuberculosis, lepra y otras pandemias que asolaban a la población.
Fue hospital para tuberculosos y hasta 1995 funciono como hospital psiquiátrico. En este lugar se rodó la famosa película de terror de los años 70 “La noche de Walpurgis”.
Mucho se ha dicho a cerca de fenómenos paranormales. En mi caso naturalmente no vi ni oí nada extraño pero la sensación de caminar por las estancias sobre todo las mas oscuras es bastante aterradora.
El preventorio de la Sabinosa fue construido en 1929 por el arquitecto Francesc Monravà Soler, y fue desalojado en 1979. Entre la playa de la Arrabassada y la Sabinosa de Tarragona.
Las experiencias que se encuentras sobre este lugar son en general negativas. Hablan de malos tratos abusos y tiempos de penurias. Algunas opiniones he encontrado más positivas.
Después de llevar bastantes exploraciones en los últimos meses, la verdad esta ha sido de las más destacadas para mí.
He leído en varios foros distintas experiencias de gente que había entrado en el lugar. Opiniones de que es un lugar bastante inaccesible por estar vigilado y custodiado.
La semana pasada de dirigí desde Madrid casi con la intención en exclusiva de entrar en el lugar. Una vez en el exterior lo primero que hice fue dar una vuelta por la valla del recinto. Desde fuera no se veía actividad alguna pero la valla en algunos tramos era nueva como si se hubiera puesto recientemente. En algunos puntos de la valla el acceso era fácil.
Mi idea fue terminar la primera vuelta de reconocimiento y entrar por la mañana a primera hora. Cuando termine la vuelta exterior, me encontré con el guarda y su madre, Le indique mi deseo de ver el lugar y me respondió que estaba prohibido el acceso sin autorización. En cualquier caso solo me dejaría entrar si había estado allí a lo cual le respondí que no.
Después de mucho insistir e indicarle que me hacía mucha ilusión y que a demás venia de Madrid solo para verlo me permitió entrar siempre y cuando me acompañara.
Muy amablemente me enseño el lugar y pude hacer mis fotos. No me permitió con toda la prudencia entrar en los edificios por el precario estado de los techos y lo peligroso del acceso. Me indico que su padre empezó como guardes desde que se cerró la institución hace 50 años.
La verdad que el estado es de contenida ruina, no hay casi grafitis y presenta un aspecto realmente interesante. Una buena enseñanza obtenida de este viaje es que no hay nada como pedir las cosas de buenas maneras y diciendo la verdad.
Me comento el guardes que mucha gente había entrado allí y habían colgado en la Web documentos malintencionados y tenebrosos y eso era una de las cosas que se quería evitar.
En mi época de adolescente teníamos dos cadenas de televisión, la uno y la dos. No existía variedad ni cantidad de programas infantiles de ahora. Mazinger Z era mi seria favorita y vista ahora parece primitiva respecto a lo que se ve. Tiene por otro lado un regusto amargo de otro tiempo quizá peor…
Me enteré hace unos años de la existencia de este muñecote de 10 metros. Resulta que un promotor inmobiliario tuvo la gran idea de construir esta imagen para promocionar su futura urbanizacion de chales. Nunca se construyeron dichos Chalet y nuestro amigo se quedo allí solo y abandonado. La construcción es buena es metálica y está en un estado realmente bueno a pesar de los cerca de 30 años.
Otro centro comercial en Madrid vacío inexplicablemente. A pesar de que esta en una ubicación privilegiada, perfecto estado de conservación con calefacción, perfecta limpieza incluso vigilancia no hay absolutamente ningún local en funcionamiento ni por supuesto clientela.
Parece que hace un año, el Gobierno regional, el Ayuntamiento de Madrid y la Carlos III llegaron a un acuerdo para convertirlo en un nuevo campus de la Universidad pero las obras no llegan.
El centro Comercial Puerta de Toledo mantiene su fachada principal en la glorieta puerta de Toledo.
Fue construido por Javier Ferrero Lusiá entre 1931 y 1934 para alojar el Mercado Central de Pescados.
Fue transformado entre 1985 y 1988.
“Las obras de remodelación comenzaron en mayo de 2006 y se abrirá al público en diferentes fases durante el 2007
El nuevo centro contará con 52 establecimientos distribuidos en dos niveles con 48.000 m2 de parcela. Este nuevo proyecto del Grupo GMR ha supuesto una inversión de 54 millones de euros y generará 300 empleos directos.”
Esto se decía en 2007.
La situación actual es desalentadora. Actualmente solo permanecen abiertos, dos restaurantes, la bolera, el gimnasio y el circuito de kars.
El interior del centro comercial aunque con todos los pequeños espacios completamente vacios, permanece en perfecto estado con iluminación y limpio, sin un solo papel en el suelo. Las fotos se realizaron un sábado y tanto la bolera como las pistas de pádel estaban vacías. Una tristeza…..

















































































































































































































