2 comentarios el “Mari la cerda.

  1. La historia, aunque resumida, es de un naturalismo acongojante; algo así como aquello que se escribía durante la primera mitad del siglo pasado; apabullante, recia, y con toques tan reales que me cuesta admitir que lo sea. Ojalá nunca haya sido así y que sólo sea parte de tu imaginario ecléctico desbordado por el lugar que fotografíes. Estas historias que en muchos lugares se han debido dar quedan ya relegadas al recuerdo de ese éxodo que muchos emprendieron desde el rural a las ciudades; ciudades que en su momento fueron aliadas de reyes y reservorios de proles. Posiblemente, en algún momento, surjan restos que desencanten la felicidad de aquellos que osan romper el ciclo natural estimulados por sus deseos más carnales y sus resultados saltando a la vista sean aprovechados por las religiones para crear leyes de incierto origen que inviten a la reflexión sobre asuntos de consanguinidad que la historia relata o hace mención como ejemplo para su manipulación; temas tabú que salen a la luz y se reflejan en las generaciones inocentes que padecerán de por vida un amor infructuoso y alocado. Pura ignorancia que el instinto no percata, pura atracción que supera a toda voluntad y deja caer en sus garras a los más débiles despojándolos del bien más preciado y universal: La felicidad…
    Mario, desgarran tus palabras y, aunque breves, cómo tus fotografías, encierran crudezas que se dieron, y se siguen dando, en todas partes; que se presentaron en todas las escalas sociales pero con las diferencias que en las más altas siempre había quien procuraría ayudar a hacerles la vida más placentera y en las otras donde los más vulgares instintos fueran la moneda de cambio para ganar el sustento diario antes de fenecer para siempre, cómo la casa y los recuerdos. Dureza que finalizará algún día cuando expropiando la parcela desaparezcan las tejas y ladrillos de las paredes que gimen desesperación y tristeza; crueldad que se padece cuando se ignora el sentido de la vida.
    [Un texto caralludamente bueno. Échale una revisión a los saltos de tecla]
    Saludos :|´

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    • Hola d:D’ .
      Me alegro verte otra vez por aquí.
      Los lugares abandonados que más me hacen pensar son los residenciales como este. Arquitectónicamente no tienen ningún valor ni siquiera el contenido es digno de mención. Sin embargo ver todos estos objetos cotidianos y fotos me hacen volar la imaginación. La gente que vivió allí que momentos pasaron buenos y malos etc.
      En este caso la Historia de Mari la Cerda aunque no pertenece a esa casa, es verídica. Me la conto uno de los chicos con los que fui al abandono y paso en el pueblo se su padre. Muchas veces la realidad es retorcida y supera a la ficción.
      Muchas gracias por tus comentarios.
      Atentamente
      MAS

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